CÁPSULAS MUNDIALISTAS
Por Germán D' Jesús Cerrada
En 1974, la Copa del Mundo regresó a suelo europeo, específicamente a la Alemania Occidental de la posguerra.
Aunque los locales terminaron levantando el trofeo, este Mundial pasó a la historia por la aparición de una selección revolucionaria que no necesitó ganar para volverse inmortal: la Holanda de Johan Cruyff, un equipo adelantado a su tiempo que jugaba al ritmo de una máquina perfecta.
El "Fútbol Total" de la Naranja Mecánica: La selección de Holanda (Países Bajos), dirigida por Rinus Michels y comandada en la cancha por el genio Johan Cruyff, maravilló al planeta. Su estilo de juego rompió los esquemas tradicionales: no había posiciones fijas. Los defensores atacaban, los delanteros defendían y todos rotaban en la cancha con una presión asfixiante.
Por su precisión táctica y el color de su camiseta, el mundo los bautizó para siempre como la "Naranja Mecánica".
Como Brasil se había quedado con la Copa Jules Rimet en 1970, la FIFA tuvo que diseñar un nuevo galardón. Entre más de cincuenta propuestas de todo el mundo, se eligió el diseño del escultor italiano Silvio Gazzaniga: la actual Copa Mundial de la FIFA, hecha de oro macizo de 18 quilates, que representa a dos atletas sosteniendo el planeta Tierra.
El capitán alemán Franz Beckenbauer fue el primero en la historia en alzarla.
En la gran final, Holanda dio una cátedra de posesión al inicio del partido.
Movieron el balón durante un minuto completo dando 16 pases seguidos, hasta que Cruyff aceleró, entró al área y fue derribado. Se pitó el primer penalti en la historia de las finales de los Mundiales.
Johan Neeskens lo cobró y anotó el 1-0. Alemania encajó el gol ¡sin haber tocado el balón ni una sola vez!
A pesar de ese inicio, la frialdad alemana se impuso y terminaron remontando 2-1.
El Dato Curioso: Este Mundial nos dejó un momento de altísima tensión política y civil. Por primera y única vez en la historia, se enfrentaron en una cancha de fútbol las dos Coreas de Europa: Alemania Occidental (RFA) y Alemania Oriental (RDA).
El partido, rodeado de extremas medidas de seguridad en Hamburgo, lo terminó ganando contra todo pronóstico la Alemania comunista (RDA) por 1-0 con un gol de Jürgen Sparwasser.
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