Mérida, 7 de junio de 2026. —
Lo que se vive a diario en las calles de la capital merideña ha dejado de ser un problema de simple infraestructura para convertirse en una verdadera crisis de salud pública. El colapso constante de la emergencia del Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (IAHULA) refleja una realidad alarmante: los accidentes de tránsito graves no dan tregua.
El caso más reciente ocurrió la noche de este sábado frente al Mercado Murachí, en la Avenida Las Américas, donde un joven veinteañero sufrió un aparatoso accidente. En este momento, el ciudadano se debate entre la vida y la muerte en el principal centro asistencial de la región, en condiciones críticas y de extrema gravedad.
Para la comunidad médica y los ciudadanos que transitan la ciudad, las causas de este incremento de siniestros son claras y multifactoriales.
No se trata únicamente de hechos fortuitos, sino de una acumulación de fallas que convierten las vías en trampas mortales: un deterioro vial extremo con la ausencia casi total de señalización horizontal y vertical, sumado a una proliferación de baches y huecos en las principales arterias; calles y avenidas en penumbras que reducen al mínimo la visibilidad nocturna; semáforos deteriorados o fuera de servicio, y el uso descontrolado de luces tipo "faros" o barras LED de alta intensidad en los vehículos, las cuales encandilan por completo a quienes conducen en sentido contrario. A todo esto se combinan el exceso de velocidad, la imprudencia y el consumo de alcohol ante la falta de controles efectivos.
Voces gremiales y especialistas de la salud —quienes reciben el impacto directo de esta crisis en los quirófanos y salas de trauma— aseguran que la inacción ya no es una opción. "No se percibe que se tomen y apliquen medidas contundentes. Se ha convertido en un verdadero drama", advierten profesionales de la medicina con profunda preocupación.
Desde este espacio informativo, nos hacemos eco de este clamor ciudadano y extendemos una exhortación impostergable al alcalde del municipio Libertador, al gobernador del estado Mérida y a las autoridades competentes en Tránsito Terrestre, infraestructura y vialidad.
Mérida requiere con urgencia el rescate de su vialidad citadina, el ordenamiento del tráfico y campañas reales de concientización y sanción.
No podemos seguir permitiendo que la juventud y el futuro de nuestras familias se sigan perdiendo en el asfalto.
1 comentario:
Y luego llegan a la «emergencia» de cualquier hospital, que son verdaderos centros de tortura, para corroborar que la sanidad pública de este país es el infierno en la Tierra. Personal pirata, falta de insumos, ausencia de asepsia mínima, matraqueo hospitalario y espacios colapsados, infrahumanos y contaminados de cuantos virus, bacterias y hongos conviven en esas estructuras. El Helicoide es como un jardín de infancia en comparación.
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