CÁPSULAS MUNDIALISTAS
Por Germán D' Jesús Cerrada
En 1978, la Copa del Mundo regresó a Sudamérica en medio de un clima político sumamente complejo por la dictadura militar argentina.
En la cancha, la pasión de la fanaticada local inundó los estadios con una lluvia interminable de papelitos blancos, creando una atmósfera visual nunca antes vista que empujó a la Albiceleste a su primer título mundial.
Para clasificar a la final, Argentina necesitaba ganarle a Perú por una diferencia de cuatro o más goles. El partido terminó con un escandaloso 6-0 a favor de los locales. Hasta el día de hoy, persisten los mitos y sospechas sobre si hubo presión política o arreglos económicos detrás de la abultada goleada que dejó fuera a Brasil.
La gran ausencia del torneo fue el subcampeón mundial Johan Cruyff. Durante décadas se rumoreó que no viajó a Argentina como protesta contra la dictadura militar; sin embargo, años después el propio jugador confesó que la verdadera razón fue un intento de secuestro que sufrió junto a su familia en Barcelona meses antes, lo que lo dejó sin la estabilidad mental para jugar.
Camisetas prestadas de un club local: En la fase de grupos, Francia y Hungría saltaron a la cancha en Mar del Plata y se dieron cuenta de que ambos llevaban camisetas blancas (un error de comunicación de la FIFA). Como no había uniforme de repuesto, los franceses tuvieron que jugar de urgencia vistiendo las camisetas verdes y blancas a rayas del Club Atlético Kimberley, un equipo local de la liga marplatense.
El Dato Curioso: Argentina se coronó campeona al vencer 3-1 a Holanda en una prórroga dramática en el Estadio Monumental.
Mario Alberto "El Matador" Kempes fue la gran figura del torneo, consagrándose como el máximo goleador (6 tantos) y el mejor jugador del Mundial, celebrando entre una marea de millones de papelitos que ya son marca registrada de esa Copa.
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