martes, 16 de junio de 2026

​El Gobernador Vicente Tálamo y la travesura del faisán: Rigor y picardía en la Mérida de los cincuenta

Cuentos y Verdades de Álvaro Sandia Briceño

Por: Germán D' Jesús Cerrada

​El Dr. Vicente Tálamo fue designado Gobernador del Estado Mérida por el Coronel Marcos Pérez Jiménez para sustituir al Comandante Alberto Paoli Chalbaud, quien sería luego su Jefe de la Casa Militar. 

Fue Gobernador desde abril de 1953 hasta el 23 de enero de 1958 y se destacó como gobernante serio, honesto y responsable.
​Muchas de las obras construidas en su mandato todavía perduran en el diario vivir de los merideños, tales como el Parque de los Chorros de Milla, las Avenidas Tulio Febres Cordero y Gonzalo Picón Febres. Inició la construcción del actual Palacio de Gobierno que estaba en su fase final y fue inaugurado el 9 de octubre de 1958 con motivo del Cuatricentenario de Mérida, y fue un gran propulsor del Teleférico de Mérida que fue terminado e inaugurado apenas iniciada la democracia a la caída de Pérez Jiménez.

​El Edificio Central de la Universidad de los Andes, el Aula Magna, las Facultades de Medicina y de Ingeniería Civil de la Avenida Don Tulio, el Mercado Periférico, las cloacas y el nuevo acueducto, todas las calles de la ciudad con el sistema de macadam, el Hotel Prado Río y el Hotel Moruco en Santo Domingo, también fueron obras construidas por el Ministerio de Obras Públicas y como Gobernador del Estado asistió a las ceremonias de inauguración.

​El Dr. Tálamo, su esposa Aura y su hijo Víctor al llegar a Mérida se hospedaron en la casa quinta del Dr. Joaquín Mármol Luzardo, Rector de la Universidad de los Andes, situada en la Prolongación de la Calle Lora (hoy Avenida 2) detrás de la antigua sede del Mérida Country Club de la Avenida Urdaneta y donde hoy se encuentran las Residencias La Florida. La casa quinta del Dr. Mármol Luzardo devenida en Residencia del Gobernador, tenía como vecinos, por la parte de atrás, algunas casas de la Urbanización El Encanto.
​El Gobernador Tálamo, como buen trujillano, tenía un corral de gallinas con un gallo chongo y no podía faltarle el mojo y las arepas en su desayuno. 

Un amigo, de los que nunca faltan, le hizo llegar de regalo unos faisanes que fueron a acompañar en el corral a las gallinas pica tierras.
​Una noche a los hijos de uno de los vecinos colindantes, se les ocurrió trepar las paredes de la residencia del gobernador y robarse uno de los faisanes. 

El Gobernador de inmediato llamó a su Jefe de Policía, el Comandante Chito Villegas, quien procedió a iniciar las investigaciones de rigor.
​El cerco se fue estrechando cada vez más y los muchachos que habían cometido la travesura del faisán se vieron acorralados y asustados. Por ello, en una noche, aprovechando la lluvia y la oscuridad del momento, devolvieron el faisán al corral gubernamental. 

Constatada la devolución del ave respiraron todos tranquilos: el Gobernador, el Jefe Policial, los traviesos muchachos y los padres de estos, que ya se imaginaban en las mazmorras de la temida Seguridad Nacional por el delito del robo del bendito faisán.

1 comentario:

Bernardo Moncada Cárdenas dijo...

Que delicia aquella Mérida suburbana