Por: Germán D' Jesús Cerrada
El mes de junio viste de gala al periodismo en Venezuela, un tiempo propicio no solo para celebrar el ejercicio de la libre expresión cada 27 de junio, sino también para honrar la memoria de aquellos profesionales que dejaron una huella imborrable en las letras y el acontecer de nuestra región.
En la Mérida de los años 70, una de las actividades de mayor solemnidad y tradición dentro de la programación gremial era la respetuosa visita al Cementerio Municipal de El Espejo, un emotivo recorrido por las tumbas de los comunicadores fallecidos para rendirles tributo.
En esta significativa gráfica del recuerdo, capturada durante aquella década, se observa a un nutrido grupo de destacados comunicadores rindiendo honores ante la tumba de la recordada periodista Rosmira Mora.
En un respetuoso semicírculo, la escena congrega a figuras fundamentales de la comunicación en Mérida. De izquierda a derecha, se aprecia la presencia de Olegario Carnevali, Miguel Ángel Liendo, Roberto Giusti, Hildebrando Méndez Arellano, Alfredo Aguilar, Oda Landaeta, Asdrúbal Romero, Albino Sánchez Mora y César Augusto Zerpa.
El paso implacable del tiempo otorga a este documento visual un valor histórico sobrecogedor.
De todos los personajes reunidos en ese solemne instante en el camposanto, los únicos sobrevivientes en la actualidad son los dos jóvenes hijos de Rosmira Mora, quienes aparecen en la fotografía acompañando el sentido homenaje a su madre.
Esta viñeta no es solo el registro de un evento gremial; es el testimonio vivo de una época de profunda solidaridad, respeto y fraternidad entre los periodistas merideños, un legado de unión que trasciende las páginas del tiempo.
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