Jesús Ramírez "El
Tato"
Con ilusiones de veinteañero, arribó a nuestro país a mediados de la década del 70, el novillero mexicano Arturo Magaña, motivado por las temporadas de novilladas que organizaba en Caracas y Maracay, don Gregorio Quijano San Miguel.
Venía Magaña de participar sin mayor éxito en la monumental México y otros cosos, y en su afán de sumar fechas, estuvo par de años por España vistiendo de luces en festejos menores.
Pero parecía que su destino estaba escrito en Venezuela y acá regresó a hacer vida, y el famoso restaurante "Cuchilleros" de los hermanos Campuzano en La Candelaria en Caracas, fué su centro de operaciones.
Allí concurría todo el toreo, empresarios, periodistas, toreros famosos, y Magaña se convirtió en pieza clave de la tertulia con su gracejo particular e historias, algunas increíbles.
Allí, en pleno apogeo taurino entre amigos, surgió la alternativa en la Feria de las Perlas en la Isla de Margarita. Precisamente, donde el inolvidable maestro Antonio Chenel "Antoñete" volvió a respirar en torero, le otorgó la alternativa a Magaña con el testimonio de Carlos Rodríguez "El Mito" el 17 de diciembre de 1978 con el toro "Chamicero" de Bella vista. Fue una bonita feria organizada por el recordado aficionado el doctor Luis Pietri y Carlos Malpica.
Cuando se le dió la oportunidad de debutar de matador en el Nuevo Circo de Caracas, el doctor Luis Ernesto Navarro, exigente presidente de la Comisión taurina capitalina, no aceptó la validez de la ceremonia isleña, y como la corrida ya estaba en marcha, Celestino Correa le volvió a dar el abrazo, con el testimonio del colombiano Leonidas Manrique con el toro "Vaya suerte", del hierro colombiano de Fuentelapeña.
Arturo Magaña y Leonardo Benítez una yunta que revolucionó el apoderamiento en Venezuela( Foto archivo Lic Jorge Cepeda)
Una corrida toreó en Barquisimeto, otrs6en Tovar en 1980 y sus ilusiones de matador se fueron desvaneciendo.
Se fué a México y estuvo apoderando un tiempo a "El Glison" otro torero de parecida personalidad con Magaña, para regresar a lo que era su destino profesional: Venezuela.
Eran los grandes momentos del toreo en Venezuela, 20 ganaderías de casta, Bernardo Valencia, Leonardo Benítez, Erick Cortés y "Morenito de Maracay" mandando en el escalafón como figuras criollas por todas las ferias.
En ese apogeo, Leonardo Benítez y Arturo Magaña hicieron mancuerna para validar los triunfos del caraqueño a tal punto, que bajo su apoderamiento, era Benitez el torero más difícil de contratar.
En la arena "El León de Caracas" se arrimaba como ninguno y Magaña no escatimaba en pedir dólares a la par de cualquier figura foránea.
El paso de los años cambió el panorama en nuestro país, y Benítez siguió por México con historial en letras de oro y Magaña alejado del mundo taurino en San Miguel de Allende, solo, donde le sorprendió la parca este lunes cuando se juntaban las manecillas del reloj.
Se va un gran profesional taurino, bohemio como ninguno, polémico, a veces irreverente, que sufría y disfrutaba con personalidad única. Descansa en paz Arturo Magaña.
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