En medio de la dolorosa contingencia que atraviesa Venezuela tras el devastador terremoto del pasado 24 de junio —evento que motivó la suspensión de la gran mayoría de los festejos taurinos del país en señal de duelo y respeto a las víctimas—, la decisión de mantener en pie la Feria Internacional de Tovar para el mes de septiembre ha mantenido dividida a la opinión pública local. Mientras un sector defiende la continuidad de las tradiciones y el impulso económico, otra parte importante de la comunidad demanda empatía, luto y prudencia.
Sin embargo, más allá de la controversia por la realización del evento, la recién lanzada campaña promocional audiovisual producida por la empresa encargada de organizar las corridas a última hora ha encendido una justificada alarma ética y estética.
El aspecto más cuestionable del video promocional es el uso explícito de efectos visuales hiperrealistas donde un toro monumental destruye la estructura física del Coliseo El Llano, generando grietas, derrumbes y nubes de polvo.
Presentar imágenes de colapso estructural y escombros en un momento donde el país entero aún llora pérdidas humanas y materiales producto de los sismos resulta una desconexión alarmante con el sentir nacional. Lo que la empresa pretendía vender como un impacto visual "espectacular" no es más que una desafortunada alegoría del desastre natural, hiriendo la sensibilidad de un pueblo golpeado y necesitado de consuelo, no de imágenes que recuerden el trauma de las ruinas.
A la par de esta insensibilidad social, el audiovisual incurre en una clara desnaturalización de la fiesta brava. La tauromaquia es, por esencia y tradición, arte, pasión, elegancia y rito. En el ruedo no se celebra la destrucción ni la fuerza desmedida que arrasa con los espacios comunales; se celebra la armonía, la valentía, el respeto al toro y la creación artística entre el hombre y la bravura.
Reducir la majestuosidad del festejo a un efecto cinematográfico de tono apocalíptico desvirtúa los valores éticos y estéticos que siempre han caracterizado al arte del toreo. El toro no es un monstruo de devastación; es un animal litúrgico que merece ser enaltecido en el albero, no presentado como un agente de ruina.
Si la Feria de Tovar pretende ser un espacio de encuentro, solidaridad o alivio económico para el pueblo tovareño, su estrategia de comunicación debe reflejar esos mismos principios.
La tauromaquia se defiende con elegancia, solemnidad y verdad en el ruedo, no con sensacionalismo visual que ignora el dolor de la patria. La empresa organizadora está a tiempo de corregir el rumbo, retirar el audiovisual y brindar una promoción a la altura del prestigio del Coliseo El Llano y del respeto que merece Venezuela.

4 comentarios:
Es lo que pasa cuando contratas empresas piratas para hacer las cosas. También deberían suprimir la tauromaquia, eso no es arte ni nada.
La tauromaquia no es arte, ni esencia, ni pasión, es una herencia maldita de la colonización española, además de ser un culto a la tortura, al sadismo, a la violencia y a la muerte, sometiendo a animales indefensos a una agonía cruel y bárbara, propia de pueblos que contradicen preceptos religiosos, éticos y morales. En cuanto a esas ferias que no aportan nada para el desarrollo económico de un pueblo, son más propicias para que los gobernantes de turno aumenten sus riquezas mal habidas.
Respeto que no compartas la tauromaquia, del mismo modo que espero que respetes que millones de personas la consideremos una tradición, una expresión cultural y un arte con siglos de historia. En una sociedad democrática no es necesario que todos pensemos igual; basta con respetar la libertad de quienes, dentro de la legalidad, tienen gustos y aficiones diferentes. Y en total desacuerdo con la publicidad actual que circula desentonar el sentimiento de muchísimos venezolanos en estos difíciles momentos. Diego
Indiferentemente de los gustos p rechazos en este u otro evento o de los dividendos que dejan de generar, en todo el territorio, por lo menos por lo que resta de año se debe el minimo respeto, y es el luto, por los csidos, los desaparecidos y los damnificados; es una total insolencia siquiera pensar en poner música a alto volumen en hogares
Publicar un comentario