lunes, 31 de agosto de 2026

Deyna Castellanos: "El sueño está muy vivo" y Venezuela ya mira hacia el Mundial 2027

AlbertoNews
Por Jad El Reda / Los Ángeles Time

La futbolista venezolana habla de la transformación de su selección, las condiciones que encontró en sus primeros años, la necesidad de una liga profesional en su país, su papel como referente y el trabajo que realiza con jóvenes a través de Queen Deyna Legacy.

Deyna Castellanos ha pasado buena parte de su carrera abriendo caminos. Lo hizo cuando comenzó a llamar la atención con Venezuela siendo apenas una adolescente, cuando se marchó a Estados Unidos a los 16 años sin hablar inglés y cuando convirtió su paso por el fútbol universitario en el comienzo de una carrera profesional que la llevó por España, Inglaterra y, desde 2024, por la NWSL con las Thorns de Portland.

Con solo 18 años, la oriunda de Maracay fue finalista al premio The Best de la FIFA –la más joven de la historia– y al Premio Puskás.

Castellanos jugó para las Florida State Seminoles en Estados Unidos, en donde anotó 48 goles y ganó el Campeonato Nacional de la NCAA en 2018.

Ahora el reto es diferente. Castellanos quiere ayudar a que Venezuela llegue por primera vez a una Copa Mundial Femenina de categoría absoluta.

La selección venezolana consiguió en junio uno de los dos boletos de CONMEBOL al Torneo de Play-Off de la FIFA para Brasil 2027, junto con Ecuador. Colombia y Argentina obtuvieron la clasificación directa, mientras Brasil ya tenía asegurado su lugar como anfitrión.

Sin embargo, el trayecto de Venezuela tendrá una particularidad, pues por su posición en el ranking, la Vinotinto femenil avanzó directamente a la fase final del repechaje, que se disputará durante la ventana internacional de febrero de 2027. Allí estarán Venezuela, dos selecciones de la Concacaf, una de UEFA y los dos equipos que avancen de la fase preliminar. Los seis equipos serán repartidos en tres llaves y cada boleto se decidirá en un solo partido.

Por eso, cuando Castellanos habla de que el sueño está vivo, no lo hace como una posibilidad distante.

“Literalmente a un partido”, dijo la venezolana.

Para Castellanos, una de las principales diferencias con respecto a los primeros años de su carrera está lejos de ser únicamente futbolística. Es cuestión de estructura.

La mediocampista recuerda concentraciones en las que las condiciones eran muy distintas a las actuales. Habla de dormir bajo gradas, de hoteles deficientes y de entrenamientos en circunstancias que hoy parecen difíciles de imaginar para una selección nacional.

“Antes era, literalmente, hacer esto por amor al arte”, explicó. “Representar a Venezuela creo que es el máximo orgullo que nosotros tenemos como jugadoras”.

La transformación que describe es también una de las razones por las que considera que esta generación tiene una oportunidad distinta.

“Las eran situaciones muy difíciles en las que dormíamos bajo gradas, en hoteles muy malos, donde entrenábamos muchísimas horas”, recordó Castellanos. 

“Ahora estamos en ese momento de disfrutar cómo se ha profesionalizado la selección y es un real placer poder estar ahí porque tenemos la misma cantidad de cuerpo técnico que tenemos de jugadoras, es impresionante.

“Siempre que hacemos el círculo tenemos dos de cada cosa, lo cual eso antes no existía. 

Antes por suerte viajaba un fisio, había un utilero y los entrenadores. Ahora tenemos nutricionistas, analistas, tenemos todo lo que te puedes imaginar y todo lo que se necesita”.

El cambio no significa que las futbolistas que estuvieron antes hayan quedado fuera de la historia. Para Castellanos, precisamente es lo contrario. Las condiciones actuales son consecuencia también de lo que tuvieron que vivir aquellas generaciones.

“Nosotras luchamos mucho, estuvimos en las peores condiciones para que ustedes estén bien”, recordó que les dicen a las jugadoras más jóvenes.

Y ahora la responsabilidad de esa generación es otra, la de aprovechar las oportunidades que antes no existían.

El Mundial como punto de partida

La clasificación a Brasil 2027 no significa únicamente la primera participación de Venezuela en un Mundial femenino absoluto. Para Castellanos podría convertirse también en el argumento definitivo para acelerar la profesionalización del fútbol femenino dentro del país.

Venezuela cuenta actualmente con una Primera División femenina organizada por la Liga FUTVE. En 2026, el campeonato se redujo a ocho equipos y su calendario corre entre abril y agosto, con una fase regular y una fase final.

Ese formato es precisamente parte del problema que Castellanos identifica.

“Hay muchísimo talento, hay muchísimas jugadoras buenas, lo que pasa es que no se tiene la estructura para poder sacar más talento y poder que prevalezca en el tiempo”, señaló la jugadora.

Su objetivo no es solamente que exista una competición. 

Quiere que las jugadoras puedan convertir el fútbol en una profesión durante todo el año y que no tengan que abandonar Venezuela para encontrar condiciones que les permitan vivir de su carrera.

“Una de nuestras motivaciones más grandes es precisamente eso, la de poder clasificar al Mundial para también poder tener una liga profesional”, afirmó Castellanos.

La idea tiene una consecuencia directa para la selección. Una competición más estable permitiría que las futbolistas llegaran a las convocatorias con continuidad, ritmo y mejores condiciones de preparación.

Una carrera que abrió puertas
Castellanos conoce personalmente el valor de una oportunidad.

Su trayectoria internacional comenzó mucho antes de llegar al fútbol profesional. A los 14 años ya había debutado con las selecciones juveniles de Venezuela y participó en los Mundiales Sub-17 de 2014 y 2016. En Jordania 2016, marcó uno de los goles más espectaculares de su carrera, un disparo desde cerca de la mitad de la cancha contra Camerún que fue elegido como el mejor gol del torneo y que posteriormente la convirtió en finalista del Premio Puskás.

En 2017, con apenas 18 años, fue una de las tres finalistas al premio The Best FIFA Women’s Player, junto a Carli Lloyd y Lieke Martens. También estuvo entre las tres finalistas del Puskás, una combinación poco común para alguien tan joven.

Después llegó la universidad. En Florida State ganó el campeonato nacional de la NCAA en 2018. 

Más tarde jugó profesionalmente para Atlético de Madrid y Manchester City antes de llegar a Estados Unidos.

En 2024 se convirtió en la primera jugadora nacida en Venezuela en disputar la NWSL, al formar parte del plantel inaugural de Bay FC. En esa primera temporada estadounidense participó en 21 partidos, 12 como titular, y marcó dos goles.

Desde 2025 hace parte de las Thorns. El club la contrató inicialmente hasta el final de 2026 con una opción para 2027, aunque Portland anunció posteriormente que no ejercería esa opción. 

Castellanos, por tanto, terminará su contrato con el equipo al finalizar la actual temporada y puede negociar como agente libre desde julio.

En agosto volvió a tener un papel importante en Portland. Marcó el primer gol del equipo en la victoria 2-1 sobre el Pride de Orlando el 15 de agosto y fue titular en los triunfos posteriores ante el Legacy de Boston y Summit de Denver, además del empate frente a Gotham el 28 de agosto.

Pero su mirada ya está puesta más allá de la NWSL.

“Para mí esa es mi meta más importante en estos momentos”, dijo sobre prepararse para el repechaje mundialista.

La responsabilidad de ser la primera
Castellanos no rehúye la etiqueta de referente. Tampoco la presenta como una carga.

“Para mí nunca me ha molestado tener esa responsabilidad”, dijo Castellanos.

A lo largo de su carrera ha visto cómo otras venezolanas también han construido caminos en el exterior. 

Mencionó a Gabriela García y Oriana Altuve como ejemplos de futbolistas que han dejado su huella fuera del país.

La meta de la generación actual, explicó, es que las próximas jugadoras no tengan que empezar desde cero.

“Queremos inspirar a esas generaciones”, señaló.

Su liderazgo tampoco apareció de un día para otro. Castellanos recuerda que comenzó a ser observada desde muy pequeña y que, con 16 años, tuvo que trasladarse a Estados Unidos sin dominar el idioma.

“Todas las situaciones que han llegado a mi vida… han formado ese carácter”, explicó.

Y cuando se le preguntó directamente por su personalidad, no intentó suavizar la respuesta.

“Tengo un carácter fuerte, no lo voy a negar”, dijo entre risas la futbolista de 27 años. “Las cosas como son. Pero también me he adaptado mucho en mi vida y creo que eso me ha ayudado a crecer y me ha ayudado a manejar las cosas de una buena manera”.

Ese carácter también se formó jugando con niños. Castellanos creció compitiendo en equipos masculinos y fue la única niña de muchos de esos grupos. Ella considera que esa experiencia ayudó a desarrollar buena parte de sus capacidades técnicas.

Maracay sigue siendo parte de ella
A pesar de haber pasado buena parte de su vida fuera de Venezuela, Castellanos mantiene una relación cercana con Maracay, donde nació y creció.

Recuerda las canchas de tierra en las que comenzó a jugar y habla especialmente de la Bahía de Cata, uno de sus lugares favoritos.

“Es mi lugar feliz”, señaló Castellanos. 

“Una ciudad muy calurosa también, pero hay algo en Maracay o en el Estado Aragua en general que saca deportistas excelentes, como peloteros, futbolistas, hasta Fórmula 1 hemos sacado. Entonces pues hay algo especial en el aire ahí que hace que saquen buenos atletas”.

Cuando vuelve al país, intenta mantener cierta privacidad. No suele anunciar sus visitas y, cuando aparece de improviso en Maracay, disfruta de la reacción de quienes todavía no saben que está allí.

La popularidad que alcanzó siendo adolescente hace que su regreso tenga otra dimensión. Pero Castellanos entiende que esa visibilidad también puede utilizarse para algo más que una fotografía o un autógrafo.

Queen Deyna Legacy: devolver la oportunidad
Una de las partes más importantes de su vida fuera del campo está relacionada precisamente con la oportunidad que ella recibió en Estados Unidos.

Queen Deyna Legacy nació a partir de esa experiencia. El programa busca conectar a jóvenes futbolistas con oportunidades académicas y deportivas en Estados Unidos, con especial atención a Venezuela. 

De acuerdo con la propia organización, ya ha otorgado más de 50 becas y mantiene alianzas con universidades y academias en cinco países.

Castellanos explicó que el proyecto también entrega equipamiento deportivo y organiza actividades para jugadoras jóvenes.

El año pasado realizó en Venezuela un torneo Sub-16 con cuatro equipos. Las participantes recibieron artículos como zapatillas de fútbol, balones y conos. También organizó un curso en el que más de 90 niñas recibieron información sobre nutrición, descanso, agentes, derechos de las jugadoras y otros aspectos de una carrera profesional.

El siguiente paso, explicó, es encontrar mecanismos para facilitar acceso a apoyo psicológico y emocional para niñas que no cuentan con los recursos necesarios.

Castellanos tuvo acceso a una beca que combinaba fútbol y educación, y ahora quiere que otras niñas tengan una posibilidad similar.

“Eso es algo que a mí me cambió la vida”.

Venezuela después de los terremotos
Su país vive una dura realidad que trasciende el fútbol.

Los terremotos del 24 de junio golpearon distintas zonas del norte de Venezuela y dejaron una emergencia de gran magnitud. Según el balance oficial difundido el 25 de agosto, el número de fallecidos había llegado a 6,509 y más de 226,000 personas habían sido atendidas en hospitales; las autoridades también reportaron más de 60,000 inmuebles residenciales inspeccionados, con más de 11,000 considerados de alto riesgo.

La madre de Castellanos vive en Caracas y su casa sufrió daños y según contó la futbolista, su familia cercana no tuvo lesiones físicas.

El primer momento, sin embargo, fue de incertidumbre.
“Me tomó un par de horas poder comunicarme con ella y con mi hermano”, relató Castellanos.

Durante ese tiempo esperó en su casa hasta poder saber que estaban bien.
Desde entonces ha intentado ayudar desde sus posibilidades, utilizando sus redes sociales para difundir información y apoyar iniciativas de organizaciones que trabajan con los damnificados. También destacó la colaboración de las Thorns.

Castellanos insiste en que la emergencia no desaparece cuando deja de ocupar los titulares.

“Es una tragedia en la que se va a necesitar ayuda por mucho tiempo”, afirmó la estrella venezolana.

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