Jesús Ramírez "El Tato"
El gesto sorprendente de Morante de la Puebla, de secarse el sudor en desplante frente al toro el pasado sábado en Málaga, no fué un gesto común, sino una pincelada distinta muy suya.
No se trató de secarse el sudor, sino deslumbrar con una muestra absoluta de conexión con su arte y personalidad, tras una aparatosa voltereta.
Con una tranquilidad desconcertante, el de la Puebla sacó el albo pañuelo del chaleco y en desplante frente al toro, se limpió la cara del sudor y la arena con una calma y un desdén que enmudeció la plaza. Acto de valor único, y una manera de "habitar" la plaza y ratificar su ingenio, su magia que lo hace único y distinto, en una gran temporada de máximo compromiso profesional.
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