martes, 4 de agosto de 2026

La Monumental de Barcelona: grandiosidad, la histórica tarde del adiós y su presente cultural. Video



Por Germán D' Jesús Cerrada

​La Plaza de Toros Monumental de Barcelona representa una de las páginas más apasionantes y trascendentales de la historia cultural de la capital catalana.

​Ubicada entre la Gran Via de les Corts Catalanes y el carrer de Marina, se erigió como el templo definitivo de la tauromaquia en Cataluña y, tras el cese de la actividad taurina, su icónica arquitectura sigue siendo un espacio vivo adaptado a eventos, conciertos y divulgación histórica.


Inaugurada originalmente el 12 de abril de 1914 bajo el nombre de «El Sport», fue concebida inicialmente por el arquitecto Manuel Joaquim Raspall i Mayol. Sin embargo, el rotundo éxito del recinto obligó a planear una rápida expansión dirigida por Ignasi Mas i Morell junto a Domènec Sugrañes i Gras.


En 1916 se reabrió con el nombre definitivo de «La Monumental» y un aforo ampliado a 20 000 espectadores. 

La reforma dotó al edificio de una monumental fachada exterior de marcado estilo neomudéjar y bizantino con toques modernistas, caracterizada por sus espectaculares azulejos de cerámica blanca y azul, sus cúpulas coronadas con motivos orientales y su estructura imponente, convirtiéndola en una de las plazas de toros más bellas de España.


A lo largo de casi un siglo, por el ruedo de La Monumental pasaron todas las grandes figuras del toreo mundial. Desde la época dorada de Joselito el Gallo y Juan Belmonte, pasando por Manolete, Luis Miguel Dominguín, César Girón y Paco Ojeda, hasta la consagración moderna de José Tomás, para quien la plaza barcelonesa fue siempre su feudo talismán.


Más allá de la tauromaquia, La Monumental se consolidó como un escenario cultural y deportivo de alcance internacional. 

En su recinto se celebraron históricas veladas de boxeo y míticos conciertos que marcaron época, entre ellos la célebre presentación de The Beatles el 3 de julio de 1965 y las actuaciones de bandas legendarias como The Rolling Stones, Tina Turner o Bob Marley.

​Tras la aprobación de la ley del Parlamento de Cataluña en julio de 2010 que prohibía los festejos taurinos en la comunidad autónoma, La Monumental albergó la última corrida de toros de la historia de Cataluña el domingo 25 de septiembre de 2011, correspondiente a la Feria de la Mercè.

​Con un lleno absoluto de 20 000 espectadores y en medio de una atmósfera repleta de emoción y emotividad reivindicativa, se lidió un encierro de la ganadería de El Pilar.


El cartel lo integraron: Juan Mora: quien bordó el toreo de distinción con el primer toro de la tarde, aunque el desacierto con los aceros le privó de los trofeos.

​José Tomás: ídolo indiscutible de la afición barcelonesa, quien cuajó una obra de arte frente al segundo de la tarde, cortando las dos orejas tras una faena magistral.

​Serafín Marín: el torero de Montcada i Reixac y máximo exponente de la cantera catalana, quien cerró la lidia de «Dudosito», el sexto y último toro lidiado en tierras catalanas. 

Marín cortó las dos orejas en su último astado.
​Al término de la tarde, los tres matadores fueron paseados a hombros por el ruedo y sacados por la Puerta Grande entre los acordes del himno Els Segadors y los aplausos de la afición.


A diferencia de Las Arenas, la estructura de La Monumental no sufrió vaciados ni intervenciones agresivas. El edificio mantiene intacta su arquitectura original y su piso de arena.


En la actualidad, el recinto cumple dos funciones principales: Museo Taurino de Barcelona: ubicado en las dependencias interiores de la plaza, exhibe una valiosa colección de cartelería histórica, trajes de luces de míticas figuras (incluyendo vestidos de Manolete, Joselito y divisas de época), cabezas de toros célebres y documentos que atestiguan la dilatada historia taurina de Cataluña.



Espacio cultural y de eventos («Monumental Club»): el ruedo y sus galerías se han adaptado para acoger eventos gastronómicos, festivales de música al aire libre, mercados de creadores locales, eventos corporativos y ferias temáticas. Esta programación ha devuelto la vida social al recinto, convirtiendo a La Monumental en un enclave de encuentro cultural y de ocio respetuoso con su valor arquitectónico, catalogado como Bien Cultural de Interés Local.

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