miércoles, 5 de agosto de 2026

Las Bolas de Osorio: Historia de una Curiosa Mudanza Merideña

Cuentos y Verdades de Álvaro Sandia Briceño

Por: Germán D' Jesús Cerrada

​Cuando se realizó una de las primeras remodelaciones del estacionamiento del Aeropuerto Alberto Carnevali de Mérida, se colocaron en el centro de la plazoleta cuatro imponentes esferas de concreto que, con la irreverencia y el fino humor característico de los merideños, fueron bautizadas de inmediato como "Las Bolas de Osorio". El peculiar nombre rendía tributo al apellido del ingeniero del Ejecutivo Estadal que estuvo al frente de aquella obra.

​Durante largos años, aquellas esferas permanecieron allí impasibles, convirtiéndose en testigos mudos que recibieron y despidieron, entre abrazos, alegrías y llantos, a generaciones de viajeros que utilizaban nuestra terminal aérea; esa misma que hoy dista mucho de sus años mozos y parece reservada a unos pocos privilegiados, tras la lamentable suspensión de los vuelos comerciales regulares.

​La historia tomó un giro inesperado durante el mandato del Gobernador del Estado Mérida, el doctor Germán Briceño Ferrigni, cuando se acometió una nueva ampliación del estacionamiento que exigía la demolición de la plazoleta central. Surgió entonces un singular dilema gubernamental: ¿qué hacer con "Las Bolas de Osorio"? Nadie quería ver reducidas a escombros en un barranco aquellas piezas de concreto que ya formaban parte del patrimonio sentimental y del anecdotario de la ciudad.

​Ante la disyuntiva, el gobernador Briceño Ferrigni decidió tomar cartas en el asunto y llamó a su consecuente amigo Virgilio Angulo Mata, a la sazón gerente del recordado Hotel Prado Río, para hacerle una propuesta tan insólita como urgente: si podía recibir las célebres esferas y darles cobijo en los amplios jardines del hotel. Angulo Mata, tras previa consulta con el encargado de mantenimiento de las áreas verdes, dio de inmediato su respuesta afirmativa.

​Sin perder tiempo, un camión de las Obras Públicas Estadales (OPE) equipado con una grúa se presentó en el aeropuerto para la operación de rescate. Sin embargo, la jornada no estuvo exenta de drama: cuando la grúa izaba la cuarta esfera, esta se desprendió trágicamente de los amarres, estrellándose contra el suelo y haciéndose añicos. Debido a tan infeliz accidente, la desafortunada pieza no pudo acompañar a sus compañeras de tantos años a su nuevo destino.

​Pintadas, acicaladas y restauradas, las tres "Bolas de Osorio" sobrevivientes fueron instaladas solemnemente en los jardines del Hotel Prado Río para dar la bienvenida a los huéspedes y turistas. 

Allí continúan firmes, desafiando el paso del tiempo y resistiendo a los embates de la historia, como un recordatorio viviente y picante de la época de oro en que Mérida contaba con un aeropuerto vibrante que la conectaba diariamente con el país, alojadas en la sede de un hotel que fue joya de la antigua Conahotu y que hoy suspira por recuperar el prestigio y la calidad de sus mejores días.

4 comentarios:

Carmen Salas dijo...

Gracias por recordar anécdotas curiosas y pintorescas. El hotel Prado Río fue nuestro parque de diversiones durante nuestra niñez, pasamos los domingos por la tarde allí y de adolescentes en la piscina.
Gracias Mérida, gracias Hotel Prado Río, gracias Dr. Sandia, gracias Lic Cerrada, me hicieron el día, un abrazo desde Madrid

Anónimo dijo...

No recordaba esa anécdota R M C

Anónimo dijo...

Buen escrito
Y si las llamaban las bolas de Osorio, que sucedió con Osorio y solo 3 bolas.

Anónimo dijo...

Lo más arrecho fue no pagaron las propiedades de los terrenos
La señora Edelita Osorio paso toda su vida cobrando