Cuentos y Verdades de Álvaro Sandia Briceño
Por: Germán D' Jesús Cerrada
Hoy 1° de agosto de este año se viste de gala institucional. La Promoción de Abogados "Dr. Pedro Pineda León", de la cual me honro en formar parte, conmemora exactamente 62 años de aquel sublime instante en que recibimos, de manos del inolvidable Rector Magnífico Dr. Pedro Rincón Gutiérrez, el título que nos acreditaba como Abogados de la República.
Nuestro periplo académico comenzó en las primeras mañanas de octubre de 1959.
Llegamos a las aulas repletas de sueños y con el ávido deseo de adentrarnos, a lo largo de cinco exigentes años de carrera, en los complejos e intrincados laberintos de la ciencia del derecho. Aquel año marcó un hito en la Universidad de Los Andes: por primera vez fue necesario abrir dos secciones para el primer año.
En la "Sección A" convergimos los más jóvenes; en la "Sección B" se agruparon "los mayorcitos". Quién iba a pensar que, con el correr del tiempo, las letras del abecedario no bastarían para nombrar las múltiples secciones de una Facultad que crecía al ritmo vertiginoso del país, dejando atrás sus años de tranquila y sosegada contemplación.
Con nuestro ingreso también hicieron su debut en la docencia universitaria distinguidos catedráticos como los doctores Jorge Francisco Rad Rached, José Mendoza Angulo y Luis Contreras Pernía. El destino y los méritos llevarían a los dos primeros a ocupar las rectorías de la Universidad Experimental del Táchira (UNET) y de la Universidad de Los Andes, respectivamente, mientras que el Dr. Contreras Pernía se consolidaría como Consultor Jurídico de la UNET y Juez Superior en lo Penal del Estado Táchira.
A lo largo de la etapa estudiantil forjamos lazos indestructibles de fraternidad. Si bien surgieron desavenencias, casi todas de índole política, la madurez y el afecto mutuo las terminaron diluyendo en el tiempo. Nos mantuvimos unidos al cumplir cinco, diez, quince y veinte años de graduados; para esa segunda década profesional nos reencontramos en un emotivo almuerzo en la sede del Colegio de Abogados, engalanado con la presencia de nuestro padrino de promoción, el eminente Dr. Pedro Pineda León, quien con su prodigiosa memoria nos deleitó relatando anécdotas memorables de nuestros años mozos.
Las bodas de oro profesionales, al arribar a los 50 años de graduación, se celebraron con la máxima majestad. La agenda académica y social incluyó un Vino de Honor en el Hotel La Pedregosa, un almuerzo en el Hotel Belensate y una grata reunión en el Mérida Country Club.
El marco espiritual e institucional alcanzó su cúspide con la Santa Misa en la Catedral Metropolitana, oficiada por el Arzobispo de Mérida, Monseñor Baltazar Porras Cardozo (posteriormente Cardenal de la Iglesia Romana) y asistido por Monseñor Luis Enrique Rojas Ruíz (actual Obispo de la Diócesis de Punto Fijo).
Seguidamente, rendimos una ofrenda floral ante la estatua ecuestre del Libertador en la Plaza Bolívar y celebramos el Acto Solemne en el histórico Paraninfo de la ULA, presidido por el Rector Dr. Mario Bonucci Rossini junto al equipo rectoral.
En ese recinto sagrado de la academia, usaron de la palabra el Dr. José Mendoza Angulo, en representación de los profesores, y el Dr. Jesús Rondón Nucete, en voz de los egresados homenajeados.
El Dr. Pedro Pineda León fue un padrino insustituible, noble y consecuente, a quien guardamos en la memoria con profunda devoción filial.
Sobre su figura excelsa, el Dr. Tulio Chiossone escribió palabras lapidarias: "Pedro Pineda León vivió siempre en Mérida dedicado a la cátedra universitaria y a la preparación de sus obras jurídicas y declinó ofrecimientos para cargos importantes en la ciudad de Caracas".
En idéntico sentido de gratitud, el Dr. Germán Briceño Ferrigni plasmaría: "Todos quienes hemos sido alumnos de Pedro Pineda León lo recordamos siempre como el maestro y amigo que, en la hora sorprendida e impávida de nuestra juventud, nos tendió la mano cálida y vertida".
Sumándose a estos merecidos tributos, la Academia de Mérida celebró igualmente una Sesión Solemne en homenaje a su memoria, contando con la Dra. Sonia Carrillo Mogollón como Oradora de Orden y escuchando la brillante disertación del Dr. Héctor Gámez durante la exaltación al Libertador.
Hoy, a 62 años de haber cruzado los umbrales de la Facultad de Derecho, los sobrevivientes de aquella jornada levantamos la mirada con orgullo, con el alma henchida de gratitud hacia la ilustre Universidad de Los Andes y con el recuerdo vivo de un maestro ejemplar que nos enseñó a hacer del derecho un apostolado de vida y justicia.
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