***Es una pintura al grado máximo en tarde de apoteósica alternativa en Bayona junto al prometedor salmantino Marco Pérez a hombros del soberano galo.
(ESPECIAL) EDUARDO RAVELL
Quién iría a pensarlo en una apertura del periplo francés L'Atlantique, donde la terna de quebrar hielo la midieron el número dos del escalafón taurino mundial, Roca Rey, con 43 festejos, ante un avasallante extremeño Alejandro Talavante con medio centenar de corridas y un sexto diestro, Marco Pérez, con 36 corridas y con una adrenalina a millón por tal compromiso donde un joven peruano, PEDRO LUIS PÉREZ, hijo de un veterano torero venezolano de los años 60, tomó los trastos de nuevo matador de toros de lidia tras una fructífera carrera novilleril.
VALOR Y PUNDONOR, templando en los medios con soberbios y hondos de rechazos. / FOTO: Philippe Gil Mir
Con tal presión, pero muy mentalizado, lo hizo a sus 25 años, trajeado de Verde Esperanza con pasamanería dorada.
Su padrino Andrés Roca Rey, de Frambuesa y Azabache, y el testimonio de Marco Pérez, de Purísima y Azabache, vieron al oriundo de Lima recibiendo al toro de alternativa, "Ceniciento", con 510 kilos, número 56 de las dehesas de Zacarías Moreno (encaste Domecq), con fijeza y motor, al que Pedro Luis recibió adornándose con el capote, excelentes quites por verónicas y rematando con una soberbia revolera; un oficio que levantó al aforo galo, casi lleno.
PEDRO LUIS EN PLENITUD DE GRAN LIDIADOR, templando y llevando su oficio en cada terreno. / Foto: Philippe Gil Mirín
Un gran toro en la muleta del limeño con suficiente entrega, espadazo y oreja con petición de una segunda; Ceniciento fue ovacionado en el arrastre y el nuevo diestro quedó entre el delirio del soberano y un sueño cumplido en la primera parte.
SUEÑO CUMPLIDO. Un viernes 4 de septiembre se grabó en las retinas de un lleno justo en Bayona, Francia, el doctorado de un nuevo prospecto peruano con sangre de Venezuela; Roca Rey lo enlaza en sus trastos y Marco Pérez es fiel testimonio / Foto: Philippe Gil Mirín
Su segundo fue otra pintura en Domecq, donde su oficio fue muy pulcro ante la fijeza y recorrido del toro por ambos pitones; una faena de entrega a la que le agregó ceñidas manoletinas y, tras un espadazo, le fue entregada su segunda oreja.
JUVENTUD, NIVEL Y FUTURO INMENSO... Bayona, de azul por su corrida goyesca, vio un par de chavales en alza del nuevo milenio; doble puerta grande entre Marco Pérez y Pedro Luis Pérez Mesa / Foto: Philippe Gil Mirín
Al toro le dieron la vuelta al redondel en medio de ovaciones; su lote fue de ensueño. Roca Rey tuvo silencio y oreja, y Marco Pérez oreja y dos orejas en una tarde memorable para el salmantino y Pedro Luis; un cartel donde la juventud impone su ley y se toma muy en serio una goyesca en azul galo en Bayona, con seis orejas en total y un encierro de Zacarías Moreno que cumplió con peso, bravura y nobleza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario