***Es Jesús Enrique Colombo, el mismo diestro que tomó su alternativa un domingo 26 de noviembre del año 2017 y desde entonces ha caído con pie firme en todas las ferias taurinas con plazas de primera, segunda y tercera categoría, y hasta muy apartadas de los bosques incaicos de la selva amazónica peruana.
ENCERRONA A CASA LLENA. En Cajabamba del Perú ante toros de las mejores dehesas incaicas por definir. / Foto cortesía Del Toro al Infinito.
(ESPECIAL) EDUARDO RAVELL.
COLUMNISTA TAURINO DEL DIARIO PICO BOLÍVAR DIGITAL - LOCUTOR PRODUCTOR DE LA PAUTA DE FERIA ACTIVA 103.5 FM DEL CIRCUITO RADIAL LÍDER DE VENEZUELA Y DEL BLOG NOTIFERIAS PA' TODO EL MUNDO.
El joven diestro venezolano Jesús Enrique Colombo continúa viento en popa su avasallante ritmo de joven torero que no da tregua ni cuartel y nos hace recordar a aquel célebre personaje, Atila, quien dijo en su momento: «Por donde pasan mis caballos no crece más la hierba...».
Quién iría a pensarlo: han transcurrido nueve años, a cumplirse el próximo sábado 18 de octubre, desde que aquel imberbe jovencito recién estaba concluyendo una fructífera carrera novilleril con caballos y sin caballos para alistarse ante la Virgen del Pilar de Zaragoza 🇪🇸 y recibir los trastos de un nuevo matador de toros de manos de nada menos que un figurón del toreo, Enrique Ponce, y de testigo a otra luminaria y leyenda, hijo del legendario Paquirri, Francisco Rivera, con toros de Don Juan Pedro Domecq; mas no fue así, el destino se antepuso por cuanto su despedida de novillero se vio seriamente accidentada al ser empitonado por un astado, novillote, del hierro Los Chospes, que le causó una brutal cornada sucia de 25 centímetros en el muslo derecho cuando el venezolano ejecutaba una tercera tanda por el pitón derecho. El médico Cristóbal Zaragoza le diagnosticó una herida muy fea de pronóstico reservado al ser supervisado en el hospital Casa Salud de Valencia y, curiosamente, ese día nueve de octubre se celebró el Día de la Comunidad Valenciana ante un lleno total en la plaza Monumental de toros valenciana; dos días después, el once de octubre, toda una logística de gran expectativa no se dio, obviamente, por fuerza mayor.
EN TACABAMBA DE CAJAMARCA. Colombo y su más reciente puerta grande con tres orejas; Román 🇪🇸, oreja y oreja, y Jesús Sosa 🇵🇪, ovación y dos orejas. / Foto Mundotoro.
No obstante, fueron cuarenta y nueve días de franca recuperación para que J. E. Colombo hiciera posible su sueño de recibir los trastos un 26 de noviembre de 2017, pero en esa ocasión fue la máxima figura de todos los tiempos, SEBASTIÁN CASTELLA, su padrino, y el diestro extremeño Ginés Marín el testigo ante el milagroso Señor de los Milagros de Lima, con un apoderado, Don Juan Ruiz Palomares, a gusto con su torero, y cuyo hijo, Juan Ruiz Jr., se encargaría posteriormente de terminar de llevar las riendas del corajudo torero tachirense.
Desde entonces es Colombo el diestro más importante que ha dado la tauromaquia venezolana en lo que va del nuevo milenio, siglo XXI, y que todos conocemos con una hoja de servicios y oficio, por demás decirlo, de manera intachable por ruedos de América y Europa.
TRIUNFADOR DEL PERIPLO FERIAL. En Tacabamba le fue entregado a Colombo el escapulario de oro. / Foto JARC
En los actuales momentos lleva las riendas en Europa Don Roberto Piles y su hijo Jean Pierre, y en México, donde también goza de inmenso cartel, lo conduce el diestro en retiro Fernando Ochoa. Por ruedos peruanos es Jesús Adolfo Ruiz Colombo, padre, quien viene conduciendo las riendas de su vástago torero; Colombo padre hizo toda su carrera de torero de luces por ruedos del Perú.
Por los momentos es precisamente un reto que por primera vez ejecutará el venezolano Jesús Enrique Colombo al encerrarse el once de octubre en Cajabamba, en las festividades de la Virgen del Rosario, ante toros de diferentes ganaderías por designarse en los próximos días.
Mejor conmemoración de alternativa es imposible.
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