martes, 8 de septiembre de 2026

El Templo Subterráneo de St. Pauli: Cincuenta Años de Golpes, Copas y Rock & Roll en 'Zur Ritze'

Zur Ritze: Boxeo, Rock y Cerveza en el corazón de la Reeperbahn.

Por Germán D' Jesús Cerrada 

​Hay lugares que no se visitan; se sobreviven y se celebran. Atravesar la famosa puerta de entrada en un patio trasero de la Reeperbahn —adornada con las icónicas piernas femeninas pintadas por el artista Erwin Ross— es cruzar un umbral hacia la memoria más canalla y fascinante de Hamburgo. 

Mítico ring de Zur Ritze: ¿Cuántas leyendas del boxeo han pisado esta lona?

La experiencia cobra vida cuando una formidable matrona alemana nos recibe entre un cálido spanglish de barrio, guiándome a mí, a mi hijo Rafa y a unos  amigos venezolanos a través de la barra hacia las entrañas del local: un sótano sagrado donde se respira la historia viva del deporte y de la noche.

En el legendario cuadrilátero del Zur Ritze: De izquierda a derecha, Rafael D' Jesús Bencci, José "J" Caraco y Germán D' Jesús Cerrada posan en el histórico gimnasio de boxeo del bar Zur Ritze, en el barrio de St. Pauli, Hamburgo. 

​Nacido alrededor de 1974 por iniciativa del exboxeador de peso semipesado Hans Joachim "Hanne" Kleine, este bar comenzó con la irreverente idea de llamarse "Zur Spalte" ("La Grieta"), pero las autoridades locales lo consideraron demasiado atrevido y terminó rebautizado como "Zur Ritze". 

La matrona alemana de Zur Ritze que nos abrió las puertas del mítico sótano del boxeo; eso sí, con una regla clara: las cervezas se quedan en la barra.

Hanne Kleine convirtió rápidamente este rincón en el epicentro del Barrio Rojo, abriendo en el nivel inferior un gimnasio donde el olor a cuero, sudor y resina se mezcló para siempre con el tintineo de las jarras de cerveza y los acordes de rock que sonaban en la barra superior.  

Sacos gastados por el tiempo: cuántos golpes de la historia del boxeo alemán guardan estos muros de Zur Ritze.

​Al bajar las escaleras, el aire cambia y el peso de las décadas impacta la mirada. 

Las paredes, cargadas de fotografías dedicadas y afiches históricos, atestiguan las leyendas del cuadrilátero que entrenaron allí: los gigantes ucranianos Vitali y Wladimir Klitschko en sus inicios, íconos alemanes de los 90 como Henry Maske y Axel Schulz, el campeón Dariusz Michalczewski y figuras clásicas como Rene Weller, todos bajo la mirada atenta de grandes maestros de la esquina como Fritz Sdunek.

Cada rincón de Zur Ritze es un recuerdo: paredes tapizadas de fotografías y retratos que guardan la memoria viva de medio siglo de boxeo, rock y noches en St. Pauli.

Arriba, el local servía de refugio e inspiración para roqueros como Udo Lindenberg, al mismo tiempo que albergaba episodios oscuros del bajo mundo de San Pauli, como los trágicos finales de los capos del barrio "Chinesen-Fritz" en 1981 y Stefan Hentschel en 2006.  

Una mirada nostálgica a la historia del boxeo: Una pared en el  gimnasio  entrenamiento de Ritze está repleta de afiches de combates clásicos, que datan de hace décadas.

​Tras el fallecimiento de Hanne Kleine en 2011, su esposa Kirsten mantuvo vivo el negocio hasta que, en 2015, la batuta pasó a manos de Carsten Marek, un conocido personaje del Kiez que asumió la gestión para preservar el espacio intacto. 

El local, conocido por su sótano de entrenamiento y su ambiente único, es un lugar de culto para los aficionados al boxeo y una de las atracciones más famosas de la Reeperbahn.

Hoy, celebrar este recorrido en compañía de mi hijo Rafa y José "J" Caraco y Ariana Cardona Rodriguez, nos confirma que Zur Ritze no es un simple museo del boxeo ni una parada turística más; es una auténtica cápsula del tiempo, un templo urbano donde las botellas siguen frías y el ring subterráneo permanece listo para el próximo asalto.

Entre mancuernas, espalderas y paredes tapizadas con auténticos carteles de combates históricos, el clásico reloj de pared marca las horas en el 
emblemático gimnasio de boxeo.

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