sábado, 12 de septiembre de 2026

Sábado Santo de 1942: La semilla de Acción Democrática en Mérida contada por "Chicho" Herrera

Por  Germán D' Jesús Cerrada 

​Mire, para hablar de la fundación de Acción Democrática en Mérida tengo que volver a mis propios orígenes, porque nací justamente en esa época convulsionada y luminosa en que el partido daba sus primeros pasos en el país, cuando en Caracas se firmaba el acta de nacimiento un trece de septiembre de 1941. Aunque apenas era un recién nacido cuando Rómulo Betancourt y Luis Beltrán Prieto Figueroa pisaron tierra merideña meses después, crecí respirando cada capítulo de esta gesta que luego me tocó defender en carne propia como Secretario General del Comité Ejecutivo Seccional en nuestro estado y como hijo de uno de sus más leales militantes. 

A mis casi ochenta y cinco años, mantengo intacta la memoria de cómo la democracia echó sus primeras raíces en nuestra Mérida Serrana.

​Aquel inicio en la ciudad de las nieves eternas estuvo íntimamente ligado al periodismo y a la urgencia con que los jóvenes de la época buscaban hacer oír su voz. Tiempo después de la fundación nacional, en febrero de 1942, reapareció el semanario Atalaya saludando a la publicación Opinión, de Don Efraín Febres Cordero, y apoyando la idea de un noticiero radial que se llamaría Venezuela al día. Ese espacio lo proyectaba el compañero Rigoberto Henríquez Vera como locutor a través de los micrófonos de La Voz de la Sierra, la emisora que terminaría convirtiéndose en la gran caja de resonancia de lo que estaba por nacer.

​La expectativa en la ciudad se desbordó cuando se confirmó que Don Rómulo Betancourt vendría a Mérida a fundar formalmente la seccional. Tras las conversaciones previas con él, se fijó la cita para el cuatro de abril de 1942, en pleno Sábado Santo. 

La Mérida de entonces comenzó a agitarse con días de anticipación; se transmitían cuñas por La Voz de la Sierra y se pegaban cartelones en las plazas invitando a la gran asamblea pública en el Teatro Rex, aquel lugar emblemático ubicado en la avenida tres, media cuadra arriba de la Plaza Bolívar, donde funciono el Teatro Mérida, hoy funciona la Zapatería Fantástico.

​Rómulo Betancourt y Prieto Figueroa llegaron a Mérida el Viernes Santo. Se alojaron en la calle Lora, en la residencia estudiantil donde vivía Rigoberto Henríquez Vera y que servía al mismo tiempo como sede del semanario Atalaya. 

En ese ambiente de ideas, debates y juventud planificaron la jornada del día siguiente y estructuraron la primera directiva oficial que presentarían a la asamblea: Rigoberto Henríquez Vera como Secretario General, Víctor Olegario Carnevali en Organización, Luis Felipe Barreto en Prensa y Propaganda, Benjamín Jesús en Finanzas, Mauricio Molero como Secretario Agrario, Milton Provenzal en Actas y Correspondencia, y el profesor de Derecho Constitucional de la ULA, Jesús Leopoldo Sánchez, al frente de la Secretaría Jurídica.

​El Sábado Santo, al mediodía, el Teatro Rex estaba colmado de militantes y simpatizantes.

Los oradores tomaron la palabra en un orden impecable: abrió la jornada Rigoberto Henríquez Vera, le siguió Víctor Olegario Carnevali, luego el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa con su elocuencia orientadora, y finalmente clausuró Don Rómulo Betancourt, quien hizo oficial la primera directiva y tomó el juramento a los hombres que asumirían la causa en nuestra provincia.

​Pocos días después, el nueve de abril de 1942, la directiva solicitó formalmente la legalización ante la Secretaría General de Gobierno, presidida por el Doctor Rubén Corredor, quien entregó un cuestionario para ser contestado y firmado bajo juramento por los solicitantes.

Cumplido ese trámite, el veintitrés de mayo de 1942 quedó legalizada de manera definitiva Acción Democrática en Mérida, manteniéndose activa hasta el día de hoy.

​En aquellos primeros tiempos, la directiva se reunía en la casa de la familia Molero, en la avenida tres, justo frente al Garaje Aurora, mientras que Alberto Carnevali vivía cerca de la Plaza de Milla. 

Fueron días de inmensa convicción pero también de señalamientos. Algunos militantes no pudieron firmar el cuestionario del Gobierno para legalizar el partido porque las autoridades los acusaban de comunistas; entre ellos estuvo mi propio padre, Carlos Manuel "Chicho" Herrera Matute, quien fue entrañable amigo y chófer de Alberto Carnevali.

​Llevar esta historia en la sangre y haber dedicado mi vida a la causa en Mérida me llena de un profundo orgullo. 

Ver cómo aquella semilla sembrada un Sábado Santo sigue en pie me reconforta el alma, sabiendo que hoy la directiva de nuestro partido en resistencia en Mérida continúa la lucha conducida con temple por Ramón Guevara en la Secretaría General y Elsa Gámez en la Secretaría de Organización.

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