domingo, 11 de octubre de 2026

Caracciolo Parra Pérez y Florencio Ramírez: La amistad y el «Usted» de los merideños

Cuentos y Verdades de Álvaro Sandia Briceño

Por: Germán D' Jesús Cerrada

​Caracciolo Parra Pérez fue un distinguido historiador y diplomático, Ministro de Instrucción Pública en el gobierno del General Eleazar López Contreras y Ministro de Relaciones Exteriores durante la presidencia de Isaías Medina Angarita. 

En su dilatada trayectoria llegó a ser Presidente Encargado de la República, delegado por Venezuela y factor fundamental en las sesiones de la Liga de las Naciones que dieron origen a la Organización de las Naciones Unidas, así como Embajador ante la UNESCO. 

Nació en Mérida el 19 de marzo de 1888 y falleció en París el 19 de septiembre de 1964; sus restos, repatriados con honores, fueron velados en la Casa Amarilla, histórica sede de la Cancillería venezolana.

​Parra Pérez cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Los Andes y tuvo entre sus compañeros de aulas a Florencio Ramírez, insigne merideño nacido en Chiguará el 12 de marzo de 1884 y fallecido en San Cristóbal el 20 de diciembre de 1952. Ramírez fue un eminente jurista, profesor de Derecho Civil durante 34 años en la ULA —donde ejerció además los cargos de Secretario, Vicerrector y Rector—, Presidente del Concejo Municipal del Distrito Libertador, Juez de Primera Instancia, Juez Superior y Presidente de la Corte Suprema del Estado Mérida. 

Sirvió también como Presidente de la Cámara de Diputados del Congreso Nacional, Secretario General de Gobierno en los estados Mérida, Bolívar y Carabobo, y dejó para la posteridad las célebres Anotaciones de Derecho Civil en tres volúmenes. 

Ambos juristas cultivaron una sólida y caballerosa amistad que germinó en las aulas universitarias y se mantuvo inalterable a lo largo de sus vidas.

​A propósito de esa mágica costumbre del «Usted» que con tanto orgullo seguimos conservando los merideños, la historia guarda un pasaje luminoso ocurrido durante el solemne acto de graduación de abogados en el viejo Paraninfo de la Universidad de Los Andes, en el año de 1908. Entre los jóvenes graduandos figuraban los bachilleres Florencio Ramírez y Caracciolo Parra Pérez, en una ceremonia presidida por el Rector, Dr. Ramón Parra Picón, padre de Caracciolo.

​En aquellos tiempos, la entrega de los títulos respetaba un riguroso orden académico: llamaban primero a quienes habían obtenido las más altas calificaciones. 

El bachiller Florencio Ramírez ostentaba un promedio superior al de Caracciolo Parra Pérez, de modo que le correspondía dar el paso al frente y recibir de primero su diploma. 

Sin embargo, en un gesto de conmovedora delicadeza y nobleza señorial, Florencio se detuvo, miró a su compañero y, «ustedeándolo» a la inconfundible usanza merideña, le dijo con voz pausada: "Pase usted, Caracciolo, para que sea el primero que reciba el título de manos de su papá". 

Aquel era, además, el primer acto de graduación que le tocaba presidir al Dr. Parra Picón en su condición de Rector Magnífico.

​Esta hermosa muestra de afecto, elegancia y señorío quedó inmortalizada en una carta fechada en 1928, firmada en París por el propio Dr. Caracciolo Parra Pérez mientras ejercía como alto representante diplomático de Venezuela. 

Una estampa mágica que retrata el alma de la Mérida de siempre: culta, respetuosa y eternamente hidalga.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La Mérida señorial y honorables caballeros qué lamentablemente hemos perdido R M de C