miércoles, 14 de octubre de 2026

¡Ochenta años de buena vida, parrandas y tradición! La entrañable historia de la Bodega Flores en Lagunillas

Bodega Flores en Lagunillas 

Por Germán D' Jesús Cerrada 

​Hablar de Lagunillas, en el estado Mérida, es evocar recuerdos entrañables, música de fondo y el inconfundible aroma de la calidez y el arraigo andino. 

En el corazón de Pueblo Viejo, exactamente en la Avenida 5 Las Palmas, late desde el 16 de octubre de 1946 un rincón que es puro orgullo y memoria viva para los vecinos del municipio Sucre: la queridísima Bodega Flores.

​Todo comenzó gracias a la visión y el coraje de Don Nolberto Flores, entrañablemente recordado por todos como «El Indio», quien abrió la bodeguita con tan solo 5 bolívares e instaló el negocio en la casa vieja que le había comprado a Don Judas Márquez, en pleno corazón de Pueblo Viejo. 

Don Nolberto Flores 

Nacido en Mucuchuí y unido a Doña Carmen Garrido de Flores, oriunda de Agua de Urao, esta pareja de emprendedores le dio vida a un negocio que abría sus puertas a las 5:00 de la mañana y no las cerraba sino hasta las 9:00 de la noche, los 365 días del año. 

«El Indio» Nolberto, que en sus comienzos de juventud se inició vendiendo el famoso guarapo fuerte, supo convertir su pequeña bodeguita en el punto de encuentro por excelencia de todo el pueblo.

​¿Quién no recuerda aquellas parrandas memorables y los bailes que organizaba Don Nolberto para las fiestas de San Isidro Labrador? Eran celebraciones de las que aún se habla con nostalgia, amenizadas al ritmo del violín de Don Pedro Dávila, el popular «Pedro Chato», quien también ponía a gozar a la gente tocando flautas de carruzo al más puro estilo indígena. 

Con el tiempo, Nolberto compró una vitrola para animar las fiestas, y más adelante, en 1967, tras obtener su licencia de expendio de bebidas alcohólicas, montó la sala de baile con cervezas frías para alegría de todos.

Don Nolberto Flores y Doña Carmen Garrido de Flores

La Bodega Flores tuvo el gran honor de ser la primera en tener una rockola en Lagunillas. Entre sus paredes y alrededor de la mesa de billar, las generaciones del 40 al 70 vivieron momentos inolvidables. 

Entre risas, no falta quien recuerde con picardía cómo ponían la rockola directa mientras el bueno de Don Nolberto, feliz y confiado, pensaba que los muchachos le estaban metiendo monedas a la máquina.

​Anécdotas sobran en sus ocho décadas de existencia. Como la de aquellos dos jóvenes recién graduados de segundo año de bachillerato que fueron a celebrar, jugar billar y escuchar música, con la secreta esperanza de que uno de ellos pudiera ver a la hija de Don Nolberto, de quien estaba enamorado en silencio. Entrada la noche y al momento de pedir la cuenta, ninguno de los dos tenía un solo centavo en el bolsillo. Lejos de enfadarse, Don Nolberto, con la caballerosidad y comprensión que lo caracterizaban, aceptó gustoso que le dejaran empeñados los carnets del liceo como garantía.

Vista nocturna de la Bodega Flores 

​Allí en Pueblo Viejo se conseguía absolutamente de todo: rejos, velas de sebo, jabón de la tierra, ungüento verde, cabuyas de fique, hisopos para pintar con cal, máquinas de moler maíz, alpargatas, pólvora, morteros, voladores, maracas, tiestos de barro y esteras. 

Quien entraba a la Bodega Flores, por simple curiosidad, siempre salía con algo en la mano.

Reconocimiento a la Bodega Flores 

​El tiempo fue pasando y la tradición familiar se mantuvo firme. En 1989 tomó las riendas la segunda generación de la mano de Dora Elvigia Flores Garrido, hasta que en el año 2000 asumió la conducción Nely Flores, consolidando el progreso y la continuidad del negocio. Para responder a las exigencias de los nuevos tiempos y adaptar la típica bodega de pueblo a un modelo moderno sin perder su encanto, la arquitecta Yofernisi Ortiz vio el enorme potencial del espacio en 2006, y más adelante, en 2015, se realizó una remodelación total para dar paso a la tecnología y renovar sus instalaciones, operando actualmente en un cómodo horario de 8:00 a.m. a 9:00 p.m., de lunes a domingo.

Recuerdo de la Bodega Flores 

​Hoy, al cumplir 80 años ininterrumpidos de labor incansable, la familia Flores reafirma con inmenso orgullo su compromiso de excelencia, afecto y servicio hacia su apreciada clientela. 

La Bodega Flores no es solo una bodega remodelada que aún conserva el alma de antaño; es la bodega simpática, el punto de reunión de los amigos y el testimonio vivo de que el trabajo con amor y dedicación perdura a través de las generaciones. 

Ilustración del interior de la Bodega Flores

A lo largo de sus 80 años de fructífera trayectoria, la Bodega Flores ha sido objeto de merecidos reconocimientos por parte de diversas instituciones de Lagunillas y del estado Mérida. Sus paredes y anaqueles guardan con orgullo numerosos diplomas y reconocimientos otorgados por representaciones gremiales, comunitarias y culturales de la región, los cuales atestiguan no solo su impecable vocación de servicio comercial, sino también su invaluable contribución como baluarte del patrimonio histórico, la tradición y la identidad del pueblo merideño.

Bodega Flores hace 40 años

¡Feliz 80° aniversario a la Bodega Flores y que sean muchísimos años más llenos de vida y tradición en Lagunillas!

4 comentarios:

Luis Francisco Ordaz Davila dijo...

Felicidades por su aniversario

Anónimo dijo...

Felicidades a la familia Flores Garrido

Anónimo dijo...

Feliz aniversario felicito a los hijos por mantener el nombre y el negocio actualizado y en funcionamiento muchas felicidades y bendiciones 🙌❤️

Anónimo dijo...

Este tipo de noticias son las q nos dan Orgullo de ser Venezolanos 🫂🥰🙏🇻🇪