lunes, 29 de diciembre de 2025

Campo Pequeño: El Renacer de la Ilusión Brava en Tierras Merideñas

Reses de lidia del nuevo hierro "Campo Pequeño" pastan en la finca San Luis, en Ejido, bajo la imponente mirada de la cordillera merideña.

Por: Germán D’ Jesús Cerrada

​En el corazón de los Andes venezolanos, donde el frío de la montaña se abraza con el calor del llano, ha nacido un proyecto que promete devolverle el brillo a la cabaña brava nacional. Bajo el nombre de “Campo Pequeño”, el rejoneador y empresario José Luis Rodríguez ha oficializado un nuevo hierro que no solo es una apuesta ganadera, sino un acto de fe por el futuro de la fiesta en Venezuela. 

El proyecto se desarrolla en un eje estratégico entre las fincas Campo Claro, en la zona de El Vigía, y San Luis, en Ejido. Estos espacios no son solo potreros de cría; son centros de alta tecnología donde la visión de Rodríguez busca la cristalización de un sueño largamente acariciado por un joven visionario que es vida y pasión por el toro bien heredada.
El ganadero José Luis Rodríguez junto a su esposa, Ana Karinna Monzón, pilares fundamentales en la creación del nuevo hierro "Campo Pequeño". 

​Lo que diferencia a "Campo Pequeño" es su rigurosa metodología. Lejos de la improvisación, la familia Rodríguez Monzón ha trasladado su exitosa experiencia en la ganadería bufalina al mundo del toro de lidia, aplicando procesos de mejoramiento genético que representan la vanguardia del campo venezolano actual. 

La base de esta nueva casa ganadera tiene cimientos sólidos, conformada por vacas procedentes de los prestigiosos hierros de los Herederos de Hugo Domingo Molina y Santa Fe. Sin embargo, la verdadera revolución ocurre a través del exigente programa IATF (Inseminación Artificial a Tiempo Fijo). Con la importación directa desde España de semen y embriones de encaste Domecq puro, José Luis busca un prototipo de toro que combine la transmisión y la casta con la bondad y nobleza que exige el toreo contemporáneo.

Ejemplares seleccionados en los corrales de la finca, listos para los procesos de mejoramiento genético. La vacada, con sangre de Hugo Domingo Molina y Santa Fe, es sometida a rigurosos programas de IATF con encaste Domecq puro para garantizar la bravura y nobleza en el ruedo.

​El ganadero abraza el optimismo desde la paciencia, consciente de que el toro de lidia es el resultado de una cronología precisa. Al supervisar meticulosamente cada etapa, desde los ciclos nutricionales hasta la sanidad preventiva, garantiza que el animal llegue al ruedo con la fortaleza y el vigor indispensables para desplegar su bravura sin cortapisas.

Un imponente ejemplar de capa castaña evidencia la rigurosa selección morfológica de la ganadería. 

“Campo Pequeño” es, ante todo, una unión de voluntades y un proyecto de vida familiar. José Luis cuenta con el apoyo fundamental de su esposa, Ana Karinna Monzón, y sus hijas, quienes trabajan directamente en este ambicioso plan de selección y mejoramiento.

​La visión de este proyecto trasciende los límites de la finca, pues su intención es abrir las puertas del campo bravo a todos los aficionados. En este sentido, el Complejo Turístico Lusitanos se proyecta como el epicentro de los tentaderos y eventos taurinos, permitiendo que el público viva de cerca el misterio de la cría del toro bravo. 

Vista del Complejo Turístico Lusitanos, el marco arquitectónico y taurino donde la ganadería "Campo Pequeño" abrirá sus puertas al público.

Cumpliendo el cronograma trazado, el nombre de 'Campo Pequeño' se hará presente en los escenarios de mayor solera del país, inyectando nueva ilusión a la cabaña brava y certificando un relevo generacional sustentado en la seriedad y el buen gusto que la afición espera.

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