A cinco años de la partida del gran capitán de la empresa taurina venezolana
Germán D' Jesús Cerrada
Hugo Domingo Molina Colmenares nació el 3 de septiembre de 1937 en la población de Táriba, estado Táchira, en el seno de un hogar de profunda fe católica formado por José Domingo Molina y María Teresa del Carmen Colmenares.
Siendo el mayor de siete hermanos, su infancia transcurrió entre las travesuras propias de un monaguillo en el templo local —donde no faltaron anécdotas sobre pichones de paloma y el vino de consagrar— y el ambiente rural de los cañamelares que rodeaban su pueblo natal.
Su formación elemental la realizó en el Colegio Salesiano, y aunque en su juventud intentó seguir una carrera militar como piloto de aviación en Maracay, el destino lo devolvió a sus raíces andinas para graduarse como Técnico Mercantil en el Instituto Alberto Adriani y, más tarde, como Administrador Comercial en la Universidad Católica del Táchira.
Su vida profesional comenzó en el sector privado con la Corporación Van Dissel en Maracaibo, pero pronto regresó a su tierra para dejar una huella imborrable en la administración pública.
Como Gerente de la Lotería del Táchira, no solo profesionalizó la institución y construyó su sede emblemática, sino que utilizó esa plataforma para impulsar dos de sus más grandes pasiones: el ciclismo y los toros. En 1964, lideró al grupo de visionarios que transformó las fiestas patronales en la Feria Internacional de San Sebastián, convirtiéndose en su primer presidente.
Un año después, fue el soporte fundamental para el nacimiento de la Vuelta al Táchira en Bicicleta, evento que dio proyección mundial a los pedalistas venezolanos.
Su consagración como el gran arquitecto de la fiesta brava en Venezuela se consolidó con la construcción de la Plaza de Toros de San Cristóbal.
Ante la carencia de recintos permanentes en el país, Molina impulsó la creación de una empresa mixta que, en tiempo récord, inauguró el 18 de enero de 1967 la Monumental de Pueblo Nuevo, una joya arquitectónica con capacidad para 20.000 personas. Su audacia lo llevó a contratar a las máximas figuras del toreo mundial, logrando hazañas históricas al traer a diestros de la talla de Manuel Benítez "El Cordobés", Paco Camino, Palomo Linares y Diego Puerta, entre muchos otros, situando a San Cristóbal en la cúspide del mapa taurino global.
Su visión se extendió al campo en 1973, cuando fundó las ganaderías Rancho Grande y El Prado, y más tarde apoyó la creación de La Consolación, consolidándose como el criador de reses bravas más importante del país y un defensor incansable de las escuelas taurinas.
Más allá de los negocios y los ruedos, fue un hombre polifacético que destacó como un exitoso productor agropecuario, pionero en la cría de búfalos y gran productor de leche y carne en la región. Su carácter recio y decidido se equilibraba con una calidez humana que encontraba su refugio principal en su hogar, "La Molinera", junto a su esposa doña Lucila Colmenares, sus hijos y sus nietos.
Tras una vida dedicada al trabajo y al fortalecimiento de las tradiciones tachirenses, don Hugo Domingo Molina Colmenares falleció el 2 de enero de 2021 a los 81 años de edad.
Su partida dejó un vacío inmenso, pero su nombre permanece grabado en el frontis de la Plaza Monumental —que hoy lleva su nombre— y en la esencia misma de la feria que él mismo soñó, edificó y defendió hasta su último aliento.
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