Por: Carlos Alexis Rivera CNP 10746
El Circuito de Madrid 2026 ya tiene uno de sus focos de atención más esperados. El próximo 7 de marzo, la plaza de San Agustín del Guadalix será el escenario donde la joven promesa venezolana, Rafael de la Cueva, asuma uno de los compromisos más determinantes de su incipiente carrera.
El cartel, que ha despertado una notable expectación entre la afición madrileña, anuncia un mano a mano de gran peso: cuatro novillos de las prestigiosas ganaderías de Flor de Jara y El Retamar que garantiza también un duelo de encastes, para un binomio de juventud compuesto por el propio Rafael de la Cueva y López Ortega.
De la Cueva no llega a esta cita como un nombre más. Lo hace bajo la responsabilidad que conlleva representar a la Escuela Taurina José Cubero "Yiyo", una de las instituciones más laureadas y exigentes del panorama mundial. “Es muy importante para mí representar a una de las Escuelas más importantes del mundo”, ha afirmado el novillero, en una entrevista para el portal Liga Nacional de Novilladas. El tachirense encara esta participación con la mezcla justa de orgullo y el peso de defender una identidad torera forjada en el esfuerzo y la disciplina.
El venezolano, consciente de que el Circuito de Madrid es un escaparate de oro que puede catapultar su trayectoria, busca conectar de forma directa con el tendido. Para él, esta tarde en San Agustín del Guadalix no admite medias tintas ni artificios. “Los aficionados van a ver mi verdad y mi entrega”, asegura con rotundidad. Esa "verdad" a la que alude el diestro es la que el aficionado venteño y madrileño siempre premia: la pureza frente al animal y el compromiso absoluto con el rito.
Este inicio de circuito promete ser el termómetro perfecto para medir el estado de gracia de un Rafael de la Cueva que sueña con llevar el nombre de Venezuela a lo más alto del escalafón. La cita con el destino ya tiene fecha y hora.
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