viernes, 12 de junio de 2026

El mundo político desde una discoteca: Una noche de alta diplomacia en La Casita de las Rosas

Cuentos y Verdades de Álvaro Sandia Briceño

Por: Germán D' Jesús Cerrada

La política en los tiempos de la etapa democrática que se inició después del 23 de enero de 1958, dista mucho de parecerse a la que siguió a partir de 1999 y continúa aún en estos tiempos. 

Había respeto y consideración para los líderes políticos de todas las toldas partidistas.

​En la primera presidencia del Dr. Rafael Caldera, el gobernador del Estado Mérida fue el Dr. Germán Briceño Ferrigni quien, pese a la mayoría aplastante obtenida por su Partido Socialcristiano COPEI en el estado, trató siempre de tener las mejores relaciones con los líderes de los demás partidos políticos.

​En uno de esos días de su gobierno, el diario El Vigilante anunciaba en su primera página que el secretario general de Acción Democrática, Carlos Andrés Pérez, vendría a Mérida en actividades partidistas. 

Mi escritorio jurídico estaba situado en el primer piso del Edificio Sábado, frente a la Plaza Bolívar, y a escasos cien metros del Palacio de Gobierno. Recibí una llamada telefónica del Gobernador solicitándome que fuera a su despacho. Al entrar, me muestra el periódico y me dice:
​—"Carlos Andrés Pérez viene en estos días a Mérida y me gustaría hacerle una atención, pero ¿cómo hago para hacerle llegar la invitación?".

​De inmediato se me ocurrió decirle a Germán:
​—"Llama a Siro Febres Cordero, amigo tuyo y de Carlos Andrés, y dile que le ofrezca su avión para traerlo a Mérida y de paso los invitas a cenar".

​A través de su secretario privado, Jorge Pineda Corredor, se hizo el contacto con el ingeniero Febres Cordero, y este le ofreció la cola en su avión a Carlos Andrés y le hizo llegar la invitación para cenar del Gobernador. 

Al recibir la confirmation del invitado, la siguiente tarea me correspondió a mí y fue la de ir a La Casita de las Rosas, que regentaba nuestro amigo Pierre Belmonte, para escoger el menú, ubicar la mesa en un sitio discreto del restaurante y que no faltara el whisky Dimple, el preferido de CAP.

​La noche de la cena estaban presentes el gobernador Briceño Ferrigni, el secretario general de Gobierno, Alberto López Oliver; los directores del Despacho Ejecutivo; Virgilio Angulo Mata, gerente del Hotel Prado Río; el padre Eccio Rojo Paredes, director de El Vigilante, y yo. 

La cena transcurrió con gran cordialidad y era agradable ver al gobernador copeyano y al máximo líder de AD conversar animadamente entre historias, verdades y chistes con la cercanía de Siro, de Virgilio y del padre Rojo.

​Estábamos terminando de cenar cuando me llama Germán y me dice:
​—"Es muy temprano y todavía hay muchos temas de que hablar, ¿qué hacemos?".

​Y baquiano como era yo en La Casita de las Rosas, fui a hablar con Pierre y le pedí que nos ubicara en la discoteca, lo más alejados de las cornetas de la música, y que dispusiera de un mesonero para que nos atendiera. 

Pues dicho y hecho: el Gobernador y parte de su tren ejecutivo, Carlos Andrés Pérez, Siro Febres Cordero y yo terminamos la jornada en la discoteca, lejos de las parejas de baile y tratando de arreglar el mundo político de la Venezuela de entonces.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Que tiempos de Democracia Adeco'peyana; se terminó la conversación, los acuerdos y los compromisos en la sala de la discoteca. En aquellos tiempos había respeto y responsabilidad, algo que hoy brilla por su ausencia.

Anónimo dijo...

Magnifico recuerdo!

Anónimo dijo...

Todo esto se perdió y nivel general en Venezuela

Anónimo dijo...

Eso era Mérida, centro de reuniones y acuerdos políticos decentes y respetados!

Anónimo dijo...

Conocí muy de cerca a los políticos de esa época, era una verdadera democracia, había espacio para todos los sectores políticos del país. Verdaderos liderazgos.

Anónimo dijo...

Que tiempos aquellos!