Cuentos y Verdades de Álvaro Sandia Briceño
Por: Germán D' Jesús Cerrada
La política en los tiempos de la etapa democrática que se inició después del 23 de enero de 1958, dista mucho de parecerse a la que siguió a partir de 1999 y continúa aún en estos tiempos.
Había respeto y consideración para los líderes políticos de todas las toldas partidistas.
En la primera presidencia del Dr. Rafael Caldera, el gobernador del Estado Mérida fue el Dr. Germán Briceño Ferrigni quien, pese a la mayoría aplastante obtenida por su Partido Socialcristiano COPEI en el estado, trató siempre de tener las mejores relaciones con los líderes de los demás partidos políticos.
En uno de esos días de su gobierno, el diario El Vigilante anunciaba en su primera página que el secretario general de Acción Democrática, Carlos Andrés Pérez, vendría a Mérida en actividades partidistas.
Mi escritorio jurídico estaba situado en el primer piso del Edificio Sábado, frente a la Plaza Bolívar, y a escasos cien metros del Palacio de Gobierno. Recibí una llamada telefónica del Gobernador solicitándome que fuera a su despacho. Al entrar, me muestra el periódico y me dice:
—"Carlos Andrés Pérez viene en estos días a Mérida y me gustaría hacerle una atención, pero ¿cómo hago para hacerle llegar la invitación?".
De inmediato se me ocurrió decirle a Germán:
—"Llama a Siro Febres Cordero, amigo tuyo y de Carlos Andrés, y dile que le ofrezca su avión para traerlo a Mérida y de paso los invitas a cenar".
A través de su secretario privado, Jorge Pineda Corredor, se hizo el contacto con el ingeniero Febres Cordero, y este le ofreció la cola en su avión a Carlos Andrés y le hizo llegar la invitación para cenar del Gobernador.
Al recibir la confirmation del invitado, la siguiente tarea me correspondió a mí y fue la de ir a La Casita de las Rosas, que regentaba nuestro amigo Pierre Belmonte, para escoger el menú, ubicar la mesa en un sitio discreto del restaurante y que no faltara el whisky Dimple, el preferido de CAP.
La noche de la cena estaban presentes el gobernador Briceño Ferrigni, el secretario general de Gobierno, Alberto López Oliver; los directores del Despacho Ejecutivo; Virgilio Angulo Mata, gerente del Hotel Prado Río; el padre Eccio Rojo Paredes, director de El Vigilante, y yo.
La cena transcurrió con gran cordialidad y era agradable ver al gobernador copeyano y al máximo líder de AD conversar animadamente entre historias, verdades y chistes con la cercanía de Siro, de Virgilio y del padre Rojo.
Estábamos terminando de cenar cuando me llama Germán y me dice:
—"Es muy temprano y todavía hay muchos temas de que hablar, ¿qué hacemos?".
Y baquiano como era yo en La Casita de las Rosas, fui a hablar con Pierre y le pedí que nos ubicara en la discoteca, lo más alejados de las cornetas de la música, y que dispusiera de un mesonero para que nos atendiera.
Pues dicho y hecho: el Gobernador y parte de su tren ejecutivo, Carlos Andrés Pérez, Siro Febres Cordero y yo terminamos la jornada en la discoteca, lejos de las parejas de baile y tratando de arreglar el mundo político de la Venezuela de entonces.
6 comentarios:
Que tiempos de Democracia Adeco'peyana; se terminó la conversación, los acuerdos y los compromisos en la sala de la discoteca. En aquellos tiempos había respeto y responsabilidad, algo que hoy brilla por su ausencia.
Magnifico recuerdo!
Todo esto se perdió y nivel general en Venezuela
Eso era Mérida, centro de reuniones y acuerdos políticos decentes y respetados!
Conocí muy de cerca a los políticos de esa época, era una verdadera democracia, había espacio para todos los sectores políticos del país. Verdaderos liderazgos.
Que tiempos aquellos!
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