jueves, 29 de octubre de 2026

​El Nuevo Circo de Caracas, caleidoscopio de la política nacional

Cuentos y Verdades de Álvaro Sandia Briceño

Por: Germán D' Jesús Cerrada

Las tardes de corridas de toros en el Nuevo Circo de Caracas eran un fiel reflejo de la vida política, intelectual y social del país. Allí se daba cita, unida por la pasión y la afición taurina de por medio, el llamado "todo Caracas". 

A los periodistas, encabezados por Miguel Otero Silva, presidente de la C.A. Editora El Nacional, y Monseñor Bernardo Heredia, director del diario La Religión, junto a Abelardo Raidi, presidente del Círculo de Periodistas Deportivos de Venezuela, Omar Lares, jefe de las páginas deportivas de El Universal, Felo Giménez, columnista de El Nacional, y con ellos Pepe Cabello, Carlos Eduardo Misle (CAREMIS) y Raúl Pérez Estévez —quienes reseñaban el acontecer taurino de nuestro país y del mundo en los principales diarios capitalinos—, se les veía siempre en sus bien ubicados palcos de sombra. Contemplar a las candidatas a Miss Venezuela y a las soberanas de los clubes sociales, todas de imponente y cautivadora belleza, constituía un atractivo más de la jornada.

​Los políticos y empresarios fraternizaban cordialmente en los pasillos del coso taurino antes de que sonaran los timbales y clarines para anunciar el paseíllo. 

Recuerdo que en la tarde de un domingo fui a la corrida acompañado por dos personas de mi particular afecto, los primos Ladimiro Espinoza León y Rafael Briceño Colmenares, a quien todos llamábamos con el apelativo cariñoso de Rafo. El cartel era de auténtico tronío: Santiago Martín «El Viti», Curro Girón y Emilio Oliva, lidiando toros mexicanos. 

Nuestra ubicación en la plaza nos permitía divisar con claridad a quienes entraban y se acomodaban en las localidades de preferencia, por lo que pudimos presenciar a lo más granado de la política y de la economía nacional: a Rafael Caldera junto a su esposa Doña Alicia y su hija Mireya, a Gonzalo Barrios, Jóvito Villalba, Arturo Uslar Pietri, Miguel Ángel Burelli Rivas y, un poco más allá, a Don Eugenio Mendoza, a Alejandro Hernández, presidente de Pro-Venezuela, y a José González Navarro, presidente de la CTV. 

Observar las caras de los presidentes de bancos, de compañías de seguros, de empresas transnacionales y de grandes corporaciones era casi como pasearse en vivo por las páginas de la famosa crónica social de El Nacional, "La ciudad se divierte".

​La corrida puede calificarse de notable, sobre todo por la formidable tarde que nos brindaron «El Viti» y Curro Girón, ambos con corte de orejas, mientras que la actuación de Emilio Oliva pasó sin pena ni gloria. 

Cuando salimos del Nuevo Circo les comenté a mis acompañantes que lo que habíamos visto en el ruedo —toreros con pundonor y toros con nobleza y bravura— nos satisfacía plenamente como taurinos; pero que, además, presenciar juntos a los políticos, empresarios, periodistas y reinas de belleza había significado el tope para un merideño como yo, que hasta entonces apenas se enteraba de lo que sucedía en el "todo Caracas" a través de las páginas políticas, sociales y deportivas de los diarios de la capital.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Recordando bellos tiempos, donde políticos de todos los bandos, se sentaban juntos y se podía disfrutar de una tarde agradable. Cuanto añoro vuelvan esos tiempos en donde podías d

Anónimo dijo...

Maravilloso recuerdo de la época dorada de Venezuela, cuando la tauromaquia fue parte de ella.

Anónimo dijo...

Y olé

Anónimo dijo...

Excelente