Cuentos y Verdades de Álvaro Sandia Briceño
Por: Germán D' Jesús Cerrada
Las tardes de corridas de toros en el Nuevo Circo de Caracas eran un fiel reflejo de la vida política, intelectual y social del país. Allí se daba cita, unida por la pasión y la afición taurina de por medio, el llamado "todo Caracas".
A los periodistas, encabezados por Miguel Otero Silva, presidente de la C.A. Editora El Nacional, y Monseñor Bernardo Heredia, director del diario La Religión, junto a Abelardo Raidi, presidente del Círculo de Periodistas Deportivos de Venezuela, Omar Lares, jefe de las páginas deportivas de El Universal, Felo Giménez, columnista de El Nacional, y con ellos Pepe Cabello, Carlos Eduardo Misle (CAREMIS) y Raúl Pérez Estévez —quienes reseñaban el acontecer taurino de nuestro país y del mundo en los principales diarios capitalinos—, se les veía siempre en sus bien ubicados palcos de sombra. Contemplar a las candidatas a Miss Venezuela y a las soberanas de los clubes sociales, todas de imponente y cautivadora belleza, constituía un atractivo más de la jornada.
Los políticos y empresarios fraternizaban cordialmente en los pasillos del coso taurino antes de que sonaran los timbales y clarines para anunciar el paseíllo.
Recuerdo que en la tarde de un domingo fui a la corrida acompañado por dos personas de mi particular afecto, los primos Ladimiro Espinoza León y Rafael Briceño Colmenares, a quien todos llamábamos con el apelativo cariñoso de Rafo. El cartel era de auténtico tronío: Santiago Martín «El Viti», Curro Girón y Emilio Oliva, lidiando toros mexicanos.
Nuestra ubicación en la plaza nos permitía divisar con claridad a quienes entraban y se acomodaban en las localidades de preferencia, por lo que pudimos presenciar a lo más granado de la política y de la economía nacional: a Rafael Caldera junto a su esposa Doña Alicia y su hija Mireya, a Gonzalo Barrios, Jóvito Villalba, Arturo Uslar Pietri, Miguel Ángel Burelli Rivas y, un poco más allá, a Don Eugenio Mendoza, a Alejandro Hernández, presidente de Pro-Venezuela, y a José González Navarro, presidente de la CTV.
Observar las caras de los presidentes de bancos, de compañías de seguros, de empresas transnacionales y de grandes corporaciones era casi como pasearse en vivo por las páginas de la famosa crónica social de El Nacional, "La ciudad se divierte".
La corrida puede calificarse de notable, sobre todo por la formidable tarde que nos brindaron «El Viti» y Curro Girón, ambos con corte de orejas, mientras que la actuación de Emilio Oliva pasó sin pena ni gloria.
Cuando salimos del Nuevo Circo les comenté a mis acompañantes que lo que habíamos visto en el ruedo —toreros con pundonor y toros con nobleza y bravura— nos satisfacía plenamente como taurinos; pero que, además, presenciar juntos a los políticos, empresarios, periodistas y reinas de belleza había significado el tope para un merideño como yo, que hasta entonces apenas se enteraba de lo que sucedía en el "todo Caracas" a través de las páginas políticas, sociales y deportivas de los diarios de la capital.
5 comentarios:
Recordando bellos tiempos, donde políticos de todos los bandos, se sentaban juntos y se podía disfrutar de una tarde agradable. Cuanto añoro vuelvan esos tiempos en donde podías d
Maravilloso recuerdo de la época dorada de Venezuela, cuando la tauromaquia fue parte de ella.
Y olé
Excelente
Asimismo era ese espectáculo,taurino y social,buenos buenos tiempos aquellos
Publicar un comentario