Por Germán D' Jesús Cerrada
El Cardenal Baltazar Porras Cardozo celebra hoy sus 82 años de vida, consolidado como una de las figuras más influyentes y determinantes de la historia eclesiástica contemporánea de Venezuela.
Su vasta trayectoria se ha caracterizado por un profundo compromiso social, rigor intelectual y una guía pastoral inquebrantable en momentos clave para el país.
La sólida impronta pastoral del Cardenal Porras comenzó a expandirse con fuerza en la región andina. El 23 de julio de 1983, el papa Juan Pablo II lo nombró Obispo Auxiliar de Mérida, recibiendo la consagración episcopal el 17 de septiembre de ese mismo año. Su liderazgo y cercanía con la feligresía hicieron que, en 1991, fuera promovido a Arzobispo Metropolitano de Mérida, una sede que pastoreó durante 32 años. En las tierras andinas no solo impulsó la evangelización, sino que asumió formalmente el papel de Cronista Oficial de la Ciudad de Mérida, dedicándose con pasión a rescatar, preservar y difundir la memoria histórica de la urbe. Además, fue un pilar fundamental para el fortalecimiento de la Universidad de Los Andes y la vida académica regional, convirtiéndose en ese obispo cercano y entrañable que caló profundamente en el corazón de los merideños.
Junto a su profunda vocación y su amplia erudición, el Cardenal Porras guarda una faceta apasionada y muy particular: su afición por la fiesta brava. Desde muy joven, este aficionado taurino comenzó a disfrutar de la tauromaquia en España, una pasión que cultivó y avivó con especial fervor durante su largo tiempo en Mérida. No solo se le ha visto como entusiasta espectador en el callejón y en las barreras de las plazas de toros de Mérida, San Cristóbal y Tovar, sacando con emoción el pañuelo blanco para pedir orejas o un indulto para el toro, sino que también ha vivido el arte desde adentro, participando en vivaces tentaderos e incluso tomando la muleta en algún momento para dar pases a una vaquilla.
En reconocimiento a su trayectoria, su visión teológica y su voz firme en la defensa de los derechos humanos y la justicia social, el papa Francisco lo creó Cardenal en el consistorio del 19 de noviembre de 2016. Con el título de cardenal-sacerdote de Santi Giovanni Evangelista e Petronio, Porras llevó el sentir del pueblo venezolano al corazón de la Iglesia universal, afianzando su rol como mediador y referente de diálogo.
Su madurez eclesiástica lo trajo de vuelta a su ciudad natal cuando en 2018 asumió las riendas de la capital como Administrador Apostólico de Caracas, tras la renuncia del cardenal Jorge Urosa Savino. Su dedicación y liderazgo natural hicieron que el papa Francisco lo nombrara oficialmente Arzobispo Metropolitano de Caracas en enero de 2023.
Durante su gestión en la principal arquidiócesis del país, revitalizó las estructuras parroquiales, acompañó con compasión a las comunidades más vulnerables y fue un ferviente impulsor de la causa del Dr. José Gregorio Hernández. No solo encabezó la histórica beatificación del médico de los pobres y celebró con fervor su camino hacia los altares, participando activamente en el Vaticano durante los actos de su veneración, sino que siempre se le ha visto con la cercanía humilde de quien reparte personalmente las estampitas del santo criollo a los feligreses.
Al retirarse por su edad en junio de 2024, el Cardenal Porras ha iniciado una prolífica etapa como Arzobispo Emérito. Sin detener su marcha, ha viajado por Europa y diversos rincones de Venezuela llevando sin descanso el mensaje de la fe católica.
Además, adaptándose a los nuevos tiempos con notable vitalidad, ha incursionado activamente en el espacio digital y las redes sociales, donde difunde el mensaje eclesial, comparte reflexiones e impresiones sobre la historia del país y realiza entrevistas para mantenerse en contacto directo con el pueblo.
Hoy, al arribar a sus 82 años, el Cardenal Baltazar Porras continúa siendo un faro de sabiduría, el insigne cronista y pastor de la ciudad merideña, una figura entrañable de fe y arte, y un testimonio vivo de entrega a la Iglesia y a Venezuela.
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